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Eccemas. Qué son, por qué aparecen y cómo tratarlos de forma efectiva

Los eccemas no son solo una irritación visible en la piel, sino la señal de que algo más profundo se ha desequilibrado. Se manifiestan como enrojecimiento, picor, inflamación, descamación o fisuras y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo: manos, cara, cuero cabelludo, pliegues… Pero su causa no está únicamente en lo que la piel recibe desde fuera, sino en lo que deja de poder hacer por sí misma.

La piel se defiende, se regenera y se equilibra gracias al microbioma (el ecosistema de microorganismos beneficiosos que la habitan) y a su capacidad de renovación celular desde la capa basal.

Cuando estos sistemas fallan, y veremos que existen diversos motivos para ello, la piel reacciona con inflamación y pierde su función de barrera. Abordar el tratamiento de los eccemas no consiste solo en aplicar una crema calmante. Significa comprender el origen de la alteración, evitar los factores que la alimentan y acompañar a la piel en un proceso real de regeneración.

Este artículo está pensado para quienes quieren entender a fondo qué son los eccemas, cómo se originan, por qué aparecen en zonas como la cara, las manos o el cuero cabelludo y cómo elegir un tratamiento respetuoso que no agrave el problema a largo plazo.

Qué son los eccemas y cómo se manifiestan en la piel

Un eccema es una manifestación inflamatoria de la piel que aparece cuando su función como barrera se ve comprometida. Quien lo padece siente picor intenso, inflamación y descamación, síntomas que pueden variar en intensidad y frecuencia según la persona y el tipo de eccema.

La piel que se encuentra afectada por un eccema se irrita con facilidad, pero, sobre todo, pierde la capacidad para retener la humedad y para protegerse de forma autónoma. Por esto aparecen más cuando la piel se expone a situaciones climáticas extremas o a diversos productos químicos.

En España, la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV) describen que el término eccema engloba distintas formas de inflamación cutánea, caracterizadas por brotes de enrojecimiento, sequedad y prurito, que pueden aparecer y desaparecer a lo largo del tiempo.

La afectación puede localizarse en diversas zonas del cuerpo, siendo muy frecuente en pliegues y manos, pero también puede aparecer en zonas más sensibles como la cara o el cuero cabelludo.

Diferencias entre eccema, dermatitis y otros trastornos cutáneos

Muchas veces eccema y dermatitis se utilizan como sinónimos y no lo son. Si queremos entender mejor cómo funciona la piel y poder ofrecer respuestas informadas en el entorno profesional debemos tener clara esta diferencia.

Dermatitis es un término médico general que se refiere a cualquier inflamación de la piel, sea cual sea su causa. Puede deberse a una alergia, una irritación, una infección o un desajuste inmunológico. Dentro de esta clasificación podemos encontrar diferentes tipos como dermatitis atópica, seborreica, numular…

El eccema es una forma concreta de dermatitis que suele aparecer de forma recurrente y puede convertirse en crónica. Generalmente es una reacción inflamatoria con picor, sequedad, enrojecimiento, fisuras y descamación en diferentes grados. Esta afección de la piel puede aparecer de manera brusca o evolucionar lentamente y puede mantenerse activa durante años si no se aborda adecuadamente.

Síntomas más frecuentes del eccema en la piel

Los síntomas del eccema pueden variar según el tipo, la edad de la persona, el entorno y el estado general del sistema inmunológico. Sin embargo, existen signos característicos que permiten identificar un brote o una fase activa con facilidad.

Picor intenso (prurito): es el síntoma más común y muchas veces el más limitante

Enrojecimiento de la piel (eritema): aparece especialmente en las fases agudas del brote y se asocia a la inflamación

Sequedad extrema: la piel pierde capacidad para retener agua y se muestra tirante, áspera o escamada

Descamación y engrosamiento: la piel puede volverse rugosa, con pliegues marcados y zonas de color más oscuro o apagado, sobre todo cuando el eccema ya es crónico

Fisuras y grietas: la piel seca y debilitada se rompe con facilidad, sobre todo en zonas de roce o movimiento (manos, pies, codos)

Estos son los síntomas visibles, pero no debemos subestimar el impacto estético y, con él, lo que puede afectar emocionalmente, provocando ansiedad, trastornos del sueño y aislamiento, sobre todo cuando las zonas afectadas son especialmente visibles.

Reconocer los síntomas y entender que no se trata de un simple problema estético es el primer paso para acompañar bien a quien lo padece.

Tipos de eccema más comunes y zonas donde aparecen

El eccema puede presentarse de formas muy distintas según su origen, el entorno y la zona del cuerpo afectada.

Eccemas en la cara

Los eccemas en la cara son especialmente delicados, por un lado afectan especialmente por su visibilidad pero además también son delicados por la sensibilidad de la piel facial, más fina, vascularizada y expuesta que en otras partes del cuerpo.

Entre las causas más comunes de los eccemas faciales destacan:

  • Dermatitis atópica: en pieles reactivas o con predisposición genética, es habitual que se manifieste en la cara
  • Dermatitis de contacto: cosméticos, protectores solares, jabones, perfumes o incluso tejidos pueden contener sustancias irritantes o alérgenas
  • Factores ambientales: frío, viento, calefacción o cambios bruscos de temperatura alteran el equilibrio del manto hidrolipídico facial
  • Desequilibrio del microbioma cutáneo: una barrera debilitada permite la proliferación de microorganismos como Staphylococcus aureus, que agravan la inflamación
  • Estrés y disfunciones internas: alteraciones en el sistema nervioso autónomo o inmunológico también pueden reflejarse a nivel cutáneo

Eccemas en las manos

Los eccemas en las manos son de los más frecuentes y también de los más persistentes.

Este tipo de eccema suele tener un componente irritativo o alérgico que se ve agravado por el contacto repetido con:

  • Detergentes, jabones y desinfectantes
  • Jabones y cosméticos con conservantes, perfumes o sulfatos agresivos
  • Guantes de látex o nitrilo
  • Sustancias químicas en entornos laborales
  • Cambios bruscos de temperatura o humedad
  • Uso excesivo de gel hidroalcohólico o lavados continuos

Desde la mirada de PielSana, es especialmente importante comprender el daño acumulativo que provocan ciertos ingredientes cosméticos, como los conservantes sintéticos (parabenos, fenoxietanol, sorbato potásico), los perfumes artificiales, los alcoholes desnaturalizados o los tensioactivos sulfatados (SLS, SLES).

Estos compuestos, presentes incluso en productos etiquetados como “suaves”, alteran el microbioma, destruyen el equilibrio ácido de la piel y dañan las proteínas estructurales como la queratina, debilitando así su función barrera y favoreciendo la inflamación crónica.

Eccemas en la cabeza y cuero cabelludo

Los eccemas en la cabeza afectan especialmente al cuero cabelludo, una zona donde la piel, más fina y vascularizada, está en contacto constante con productos de higiene, restos de sudor, sebo, tintes, calor, gorros o contaminación ambiental. Todo ello genera un entorno inestable, ideal para desencadenar brotes en pieles sensibles o desequilibradas.

Los eccemas en el cuero cabelludo suelen deberse a:

  • Dermatitis seborreica: relacionada con desequilibrios en la flora fúngica y excesiva producción de sebo
  • Dermatitis atópica: en personas con piel reactiva desde la infancia o por predisposición genética
  • Dermatitis de contacto: provocada por champús agresivos, tintes, productos capilares con siliconas, perfumes o conservantes
  • Factores emocionales u hormonales, que influyen en la respuesta inmunitaria local

Los eccemas y el microbioma de la piel

Detrás de cada brote de eccema hay una piel que ha perdido el equilibrio. La clave del equilibrio está en el microbioma cutáneo, el ecosistema invisible de microorganismos beneficiosos que habitan en nuestra epidermis y que cumplen funciones esenciales de defensa, regulación y reparación.
Cuando este ecosistema se altera, bien sea por el uso de productos agresivos, el estrés, la contaminación o la sobrehigiene, las bacterias beneficiosas se reducen y proliferan microorganismos como el Staphylococcus aureus, muy vinculado a la inflamación crónica de la piel atópica o eczematosa.

Recuperar la salud de una piel con eccema no consiste solo en hidratar o calmar sino que debemos centrarnos en restaurar su microbioma, fortalecer su barrera natural y devolverle su capacidad de autorregulación.

Para ello es fundamental elegir productos vivos, sin conservantes y con ingredientes que alimenten esta flora bacteriana, como los minerales del agua de mar o los extractos vegetales biodisponibles.

Champú y crema para eccemas. ¿Cómo elegir productos realmente eficaces?

Muchas personas con piel sensible recurren a cremas o champús convencionales buscando alivio inmediato, pero lo que obtienen es, con frecuencia, un nuevo brote, más sequedad o una sensación de quemazón que agrava el cuadro.

Esto ocurre porque la mayoría de los productos del mercado están formulados con conservantes, perfumes, alcoholes, siliconas o tensioactivos agresivos, que afectan directamente al equilibrio del manto ácido y destruyen el microbioma.

Un producto realmente eficaz para tratar los eccemas debe calmar sin suprimir, regenerar sin bloquear y nutrir sin saturar. Y, sobre todo, debe respetar los tiempos y ritmos naturales de la piel para recuperar su función barrera.

Qué buscar en una crema para eccemas. Ingredientes clave y funciones

Una crema para eccemas debe responder a calmar una piel inflamada y al mismo tiempo devolverle su capacidad natural de regeneración. Esto implica actuar en profundidad sin bloquear los mecanismos de excreción de toxinas ni ocluir la piel.

Al elegir una crema para eccemas, es importante que cumpla con estos criterios:

  1. Sin conservantes ni perfumes artificiales

Los eccemas suelen estar ligados a una piel sensibilizada y con una barrera alterada. El uso de perfumes, colorantes o conservantes sintéticos, como fenoxietanol, sorbato potásico o parabeno puesto que pueden actuar como desencadenante directo de los brotes. Una crema terapéutica debe ser biocompatible y no interferir con el microbioma.

 2. Presencia de aminoácidos, minerales y oligoelementos

La piel con eccema necesita reparar su estructura desde dentro. Ingredientes como el zinc, el silicio orgánico, el calcio, el cobre o el azufre en forma biodisponible apoyan la regeneración celular, reducen la inflamación y estimulan la producción de colágeno y queratina. También es importante la presencia de aminoácidos esenciales, imprescindibles para reconstruir el tejido conjuntivo dañado.

  1. Textura emoliente pero no oclusiva

Muchas cremas convencionales crean una película grasa sobre la piel para dar sensación de alivio, pero impiden que respire y expulse lo que necesita eliminar. Una buena crema para eccemas debe hidratar en profundidad sin taponar, permitiendo la transpiración celular y favoreciendo la eliminación natural de residuos.

  1. Fitoterapia activa con efecto calmante

Extractos vegetales como la caléndula, la equinácea, el espliego o el ginkgo biloba, utilizados en su forma viva y sin procesamiento químico, aportan propiedades calmantes, antiinflamatorias, cicatrizantes y antibacterianas, imprescindibles en la fase aguda del eccema.

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Champú para eccemas. Limpieza sin agresión y equilibrio del cuero cabelludo

El cuero cabelludo es una de las zonas más olvidadas cuando hablamos de eccemas, a pesar de que sufre agresiones diarias a través del lavado, la exposición al calor, el uso de tintes, espumas, lacas… Por eso, elegir un buen champú para eccemas es fundamental para evitar brotes en el cuero cabelludo.

El error más común es buscar un champú “suave” sin tener en cuenta su composición.

Debemos elegir un champú que NO contenga:

  • Sulfatos (como SLS o SLES), que barren la grasa natural y alteran el pH
  • Perfumes y aceites esenciales en alta concentración, que pueden ser irritantes
  • Siliconas que ocluyen el folículo e impiden la oxigenación
  • Conservantes como fenoxietanol o sorbato potásico, que afectan al microbioma

¿Qué debería contener un champú para eccemas?

  • Tensioactivos no sulfatados y de origen vegetal (como coco-glucósido o decyl glucoside), que limpian sin despojar la piel de su protección natural.
  • Extractos botánicos equilibrantes, como el romero, la salvia, el llantén o el espliego, que reducen la inflamación, limpian en profundidad y estimulan la circulación
  • Minerales marinos y agua estructurada, que hidratan, regulan el sebo y nutren desde el folículo
  • pH ligeramente ácido (entre 4.5 y 5.5), ideal para mantener el manto hidrolipídico en condiciones fisiológicas

La importancia de evitar cosmética con conservantes y perfumes

Una piel con eccema no está irritada sino inmunológicamente alterada y expuesta a cualquier sustancia que comprometa su equilibrio. Por eso, uno de los errores más comunes en el cuidado diario de estas pieles es el uso de productos cosméticos con conservantes sintéticos y perfumes añadidos.

Los conservantes tienen como función alargar la vida útil de un cosmético evitando la proliferación de microorganismos. Sin embargo, también afectan a la piel.

  • Alteran el microbioma cutáneo, eliminando bacterias beneficiosas y favoreciendo los desequilibrios
  • Pueden ser sensibilizantes o alergénicos incluso en dosis legales

Algunos, como el fenoxietanol, el sorbato potásico, el benzoato de sodio o el clorfenesina, están en revisión por su potencial efecto disruptor hormonal o su impacto sobre la flora.

Los perfumes, aunque en muchos casos solo aportan aroma, son una de las principales causas de dermatitis de contacto y eccema alérgico. Además de no aportar ninguna función terapéutica, añaden una carga química innecesaria que entorpece los procesos naturales de excreción de la piel.

Tratamiento natural para eccemas y rutina completa de cuidado.

Ahora que ya hemos tratado los mecanismos que originan los eccemas es momento de trabajar cómo acompañar la piel en su proceso de regeneración, con una rutina diaria coherente, fisiológica y bien adaptada a sus ritmos.

Desde la experiencia de PielSana, el tratamiento de los eccemas no se basa en parar brotes, sino en crear las condiciones necesarias para que la piel recupere su función barrera y vuelva a protegerse por sí misma.

A continuación, presentamos una rutina pensada para acompañar ese proceso de forma completa, combinando limpieza suave, hidratación profunda y regeneración celular sostenida.

Productos esenciales en el tratamiento de eccemas

Un tratamiento eficaz para los eccemas no se basa en un único producto, sino en una rutina coherente que respete, regenere y aporte protección a la piel.

En PielSana, esta rutina se construye a partir de fórmulas vivas, sin conservantes, elaboradas con agua de mar microfiltrada, extractos vegetales activos y principios minerales esenciales.

Los productos clave son:

Champú-Gel de Romero y Salvia

Limpia en profundidad sin agredir. Formulado con tensioactivos suaves, romero y salvia destilados en frío, este gel respeta el pH fisiológico y ayuda a reducir la inflamación del cuero cabelludo o zonas corporales con brotes activos.

Bruma de Agua Viva de Rosas

Hidrata, calma y prepara la piel para recibir los tratamientos posteriores. Su fórmula a base de hidrolato de rosas antiguas y agua de mar aporta oligoelementos y regula el microbioma cutáneo sin saturar.

Crema de Caléndula

Ideal en fases agudas. Rica en aminoácidos, zinc, calcio y principios calmantes, regenera la epidermis, alivia el picor y reduce la descamación. Especialmente indicada en eccemas infantiles o zonas sensibles.

Crema de Equinácea

Con propiedades antibióticas y antifúngicas naturales, esta crema alcalina ayuda a limpiar la piel en profundidad y a controlar la proliferación de hongos secundarios que a menudo aparecen durante brotes intensos. Refuerza el sistema inmunológico cutáneo.

Crema Regeneradora

Para fases crónicas o pieles engrosadas, su fórmula con 10 aminoácidos esenciales, silicio orgánico y minerales biodisponibles favorece la producción de colágeno y elastina, restaurando flexibilidad y vitalidad.

Cada producto tiene un papel específico, pero es su uso conjunto, adaptado a cada fase del brote, lo que permite una verdadera recuperación.

Rutina diaria: cómo usarlos y cómo explicarlo en tienda

Una piel con eccema necesita orden, constancia y respeto. El objetivo no es forzar su curación, sino crear cada día un entorno propicio para que se regenere. Esta es la secuencia recomendada desde PielSana para aplicar los productos esenciales de forma efectiva:

  1. Limpieza suave con el Champú-Gel de Romero y Salvia

Aplicar sobre la piel o el cuero cabelludo húmedo, realizando un masaje suave con las yemas de los dedos. Dejar actuar 1–2 minutos antes de enjuagar con agua tibia. En zonas corporales, puede sustituir al gel de ducha convencional.

  1. Hidratación con Agua Viva de Rosas

Después del secado (sin frotar), aplicar varias pulverizaciones sobre la piel limpia. No secar ni extender, dejar que la bruma se absorba de forma natural. Esto repone minerales, calma y reequilibra la flora cutánea.

  1. Reforzar la función inmunológica con la Crema Activadora de la Melanina
    Esta fórmula estimula la producción natural de melanina, esencial para defender la piel frente a radiación UV, regular la temperatura y activar procesos de regeneración profunda. Su uso diario ayuda a recuperar la función protectora de la piel y mejora la respuesta de fondo en casos de eccema crónico o recidivante. Aplicar en zonas extensas o en combinación con otras cremas, preferiblemente por la mañana.
  1. Fase de reparación:
  • Si hay irritación aguda, enrojecimiento o picor → aplicar Crema de Caléndula, 2 veces al día.
  • Si hay supuración, hongos o eccema infectado → usar Crema de Equinácea, 1 o 2 veces al día hasta remisión.
  • Si la piel está engrosada, seca o apagada → aplicar Crema Regeneradora en las zonas afectadas.

Se pueden alternar las cremas en función de la evolución del eccema. Siempre aplicar sobre la piel limpia, con un masaje suave hasta su completa absorción.

Beneficios de ofrecer un tratamiento completo en formato pack

Recomendar un producto suelto puede aliviar los síntomas. Pero ofrecer una rutina completa y bien explicada permite a tus clientes comprender su piel, comprometerse con su cuidado y observar resultados más duraderos.

Los packs de tratamiento para eccemas de PielSana reúnen las fórmulas clave para acompañar la piel en cada fase. Todo en un mismo pedido, con indicaciones claras y lógica terapéutica.

 

Esto aporta ventajas concretas en el punto de venta:

  • Facilita la explicación del tratamiento porque cada producto tiene un lugar en la rutina
  • Mejora la experiencia del cliente, que siente que se le ofrece un proceso, no un parche
  • Aumenta el valor percibido al adquirir un tratamiento, no solo un cosmético
  • Favorece la venta agrupada y la reposición regular

🛍️ Además, todos los packs de tratamiento tienen un 5 % de descuento para tiendas, para que puedas incorporar esta propuesta sin complicaciones y con mayor margen.

Si buscas acompañar a tus clientas en un cuidado consciente, con fórmulas vivas y protocolos eficaces, estos packs son un recurso profesional que vale la pena tener a mano.